CINEMA DE LA CRUELDAD/CHRYSTIAN ZEGARRA

 

cinema“Si en El otro desierto (2004) de Chrystian Zegarra, el paisaje anímico se revelaba en el cruce del sacrificio y de la resurrección bajo una óptica naturalista reinterpretada, por momentos, por Francis Bacon, en los poemas de Cinema de la crueldad se hace un selecto, seductor e inquietante  recuento, y también, un paseo y una relectura por una filmografía –de Fritz Lang a Miguel Littin– donde la poética del dolor se resuelve como conciencia del cuerpo y de sus límites. Por supuesto hay otros referentes literarios y culturales a través de los cuales el poeta establece y reinventa, con prodigiosa imaginería, un sistema de correspondencias entre herida y lucidez, crueldad y revelación, verdugo y escritura. Al margen de la ilustración culturalista, los poemas aquí reunidos son realidades extremas, espejos rotos y jardín de escalpelos donde los mortales entrevemos un más allá de subversión y epifanía”.

 

Ernesto Lumbreras

 

 

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 Chrystian Zegarra

(Trujillo, 1971) Es doctor en Literatura Hispánica por la Universidad de California en Los Ángeles, y profesor en la Universidad de Indiana-Bloomington. Fue miembro del grupo poético Inmanencia, con el que publicó los libros colectivos Inmanencia (1998) y Regreso a Ourobórea (1999). Ha publicado los poemarios El otro desierto (2004), Sacrificios (2007) y Escena primordial y otros poemas (2007), libro ganador del Premio Copé de Oro de la XII Bienal de Poesía organizada por PetroPerú. Poemas suyos han sido incluidos en las antologías Los relojes se han roto (Guadalajara, 2005) y Colores comunes (Oaxaca, 2009; en prensa); y también en revistas como Hostos Review, Río Grande Review, entre otras. Además, ha publicado artículos de crítica literaria en revistas académicas y volúmenes editados en Perú, México, España, Inglaterra y Estados Unidos.

 

POEMAS DE CINEMA DE LA CRUELDAD

TOMA 1

La cámara recorre un interior vacío:

segmentos de cuerpos esparcidos sobre 4 esquinas

y en el marco de ventana que encierra la cuadratura de esta hoja digital

 

Latigazos de luz huyen rampantes por zócalos y paredes

un cuello no identificado de hombre o mujer aparece en primer plano

en un ángulo extremo que asfixia el ambiente hasta pulverizarlo

el cuello se disuelve en espinazo que crece como árbol de

                         horizonte           a          horizonte

 

De un rincón de la escena surgen racimos de ojos abstractos

la pupila no existe sin una trampa óptica que observe

el desmantelamiento de la conciencia

en residuos de alma alojados entre retazos materiales

para formar órganos desechos que flotan en una mancha de agua sucia

 

Un hilo de sangre destila venas

bajo un desfile de cuchillos a velocidad intempestiva  

 

TOMA 2

Un esqueleto mecánico ocupa ahora el recinto

reduce el espacio a la medida de un punto

/hueco por donde escapa la memoria hacia zonas ácidas/

 

Despersonalizar toda experiencia cotidiana

el habla   

    el grito   

el zumbido de un abrazo entre las alas de las moscas

marcar el territorio con orina como los gatos

desaparecer las cicatrices de la boca detrás de una cortina de palabras

que anulan la lengua y su capacidad para extinguirse

 

La habitación es una bolsa humana para depositar excrementos

 

La vista se disgrega en signos microscópicos que fugan en un vuelo de                          insectos imperceptibles cortados por el ruido de motores que circulan                en un cruce de autopistas

 

El cerebro luce una corona de espinas disecadas por una llama radiante

     que ha invadido de pronto el dominio de esta celda

 

Los dientes se filtran al borde de esta reja proyectada hacia veredas donde

     peatones dibujan regueros de pólvora detrás de sus zapatos invisibles

¿Cómo medir la exclusión o pertenencia a esta espacialidad

             que circunda los linderos de una elemental silueta?

El cuarto confunde los conceptos de dentro & fuera

el cuarto es el cuerpo

y el cuerpo se prolonga como oruga amplificada

entre las ramas del otoño

al final se vuelve

uña   

                                                 pestaña   

costra   

osamenta metálica expuesta al baño floreciente del diluvio

 

El barro se forma en el paladar   

en tuberías que reptan entre malezas citadinas

el asfalto pinta señales como mecheros de dinamita

 

Y en el espacio que ha dejado de existir   

una camisa roja flamea como cruz aherrojada

 

TOMA 3

El revés del espejo no opaca la otra cara de la realidad

significa un laberinto gravitacional donde el artista camina

a contracorriente de su propio reflejo

como en Le Sang d’un Poète de Cocteau

 

Las palabras son también una superficie especular   

un agujero acuático para abrazar la columna torcida del mundo   

antes de embarcarse en el salto mortal del sentido

el poeta

un acróbata tambaleándose en la cuerda floja del lenguaje

esquivando una catarata de frases suicidas que se lanzan

por inercia a su encuentro como los monos de Chaplin 

 

Y los pies se afilan a transgredir la línea divisoria del abismo

 

¿Quién ha movido la colchoneta que amortigua el choque estrepitoso

     de la mente contra el cemento congelado de lo real?

 

El acto mágico se reproduce en la pantalla:

caída libre en el pozo ciego de la inconciencia donde mujeres desnudas

     esperan maniatadas el aterrizaje de un enjambre de avispas

y en escena paralela

un hombre asalta y asesina al carnicero de su doble

 

El poeta-acróbata yace en el suelo con el pecho rebanado

leones y demás felinos de bengala defienden ferozmente

su merienda de tripas 

 

TOMA 4

La lengua gira a 24 palabras por segundo

imágenes automáticas se deslizan entre los pliegues del techo

filas de hormigas en pugna por revertir las nociones de existencia

     y vacuidad

 

El flujo de los objetos en capas sucesivas de rapidez y lentitud revela

     que el tránsito

de la materia nunca se detiene   

que la idea de inmovilidad es sólo un desfase de la mente

un desliz del pie en la curva del camino   

que al desacelerarse tropieza con un nivel mínimo de movimiento

para luego retomar las pulsaciones del ritmo terrestre

 

Múltiples escamas disfrazan una piel de cicatrices

en cada una se incrusta un ojo-pez que engloba

las distintas perspectivas del paisaje

captura la distancia que separa

la posición de los miembros de su eje generativo  

 

Todo danza   

    discurre   

     se anula   

recomienza

     nada cesa

Las manos giran como manchas de polilla entre los ojos de los ciegos

 

Y nadie ha descifrado la batalla que se libra entre la bala y una sien

    asediada

                                LA INMOVILIDAD ES LA CARNADA DE LA MUERTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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