La chica del “bikini” / Gregorio Martínez

Confucio tiene razón. La chica en “bikini” que aparece a mi lado en la foto que acompaña el poema “Morderás el polvo” es Liliana Peñaherrera. Esa fotografía la tomó Carlos Chino Domínguez en la playa El Silencio. Habíamos ido para elaborar una crónica para el primer número del suplemento VSD del diario La República. Corría 1981 y en la televisión ya estaba, a todo dar, la publicidad sobre el nuevo suplemento. Por huevofrito, yo no sabía que VSD (viernes, sábado, domingo) era el nombre plagiado de un semanario francés exitoso, colorido y bastante frívolo.

 Nos dirigimos a la playa en un coche del periódico. Hasta entonces yo solo había oído hablar de la playa El Silencio. No tenía la menor idea de su ubicación, al sur de Lima y bastante cerca. Pero el Chino Domínguez que es avispado, mechador, y lo sabe todo, ya la conocía. Desde la parte alta divisé una hondonada, como si una enorme bestia del paleolítico le hubiera dado un mordisco al borde del litoral. Sin embargo, ese estrago era reciente. Posiblemente las empresas constructoras, areneras y acarreadoras de ripio, habían carcomido así el litoral. Eso si, el arco de la playa era perfecto. Mire absorto desde arriba y me abrumó la multitud y el reventar de las olas sobre la arena blanca.

Carajo, dijo el Chino Domínguez, mancó El Silencio. !Por qué?, dije, siempre huevofrito. Mira, me señaló el Chino Domínguez. Había un ómnibus amarillo del servicio municipal de transporte público. Es que El Silencio había empezado como una escondida playa, muy exclusiva, en la que se refugiaban quienes habían empezado a detestar La Herradura por tumultuosa.

 Así, “Mancó El Silencio”, titulé la crónica y apareció con la foto donde se ve a Liliana Pegnaherrera en bikini. A ella la encontré de pura casualidad en esa playa. Yo la había conocido en el semanario La Calle, alternativo de Marka, y después hicimos amistad.

En la televisión empezó a anunciarse, incluso, el contenido del primer número del VSD. “Mancó El Silencio” era uno de los títulos. Cuando lo escuchó Ricardo Raez, camarada de los primeros años de escritura, le dijo a su esposa Irma: Apuesto que ese artículo es de mi pata Goyo. Después, Ricardo Raez vio la foto con la chica en “bikini” y al instante le salió el lobo que lleva dentro. !Y quién es esta hembrita? me sonsacó.

No me vayas a enjuiciar, Lilianita, así como algunos, por odiosos, le aconsejan que lo haga al poeta Juan Cristóbal por haberlo mencionado en un texto erotómano y perverso. Mi intención, Liliana, solamente ha sido documentar la historia. La verdadera historia, la banal y cotidiana, la historia de la chica en “bikini”.

 

 14 de agosto de 2009

 

 

 

 

 

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