Rosina Valcárcel
A los poetas hay que leerlos
(a Juan Ramírez Ruiz)
Algo se muere en el alma cuando un amigo se va
Canción popular
Hoy, querido Juan, te esperamos en el frío
de unas sillas duras
Del laberinto gris de nuestra gran mente vacía
En el pabellón número 8
Del Víctor Larco Herrera
Ahí, en Magdalena, nos han confinado
En ese húmedo hospital antiguo
Aquí nos trajeron con camisa de fuerza
Zorba incauto silba entre los pajaritos de Lima
Valquiria peina su tonta languidez débil
Hermano de causa, hermano de historia
Dime qué sobredosis es la justa
Qué lija la más rápida
Cuál éxtasis?
¿Qué cura de sueño puede liberarnos?
A los poetas no hay que amarlos
A los poetas hay que leerlos
A los pintores hay que amarlos
A los pintores hay que festejarlos
Para olvidarnos de ti y salvar tus poemas redondos
Pusimos distancia entre la casa y el Sol
Entre el bar y la Luna
Regalamos todos nuestros libros
Todos nuestros cuadros
El manicomio nos da un paisaje tripartito
Aquí platicamos con Martín Adán
Y bebemos pisco con Juan Francisco Valega
Y recordamos amigo, p.m.
Tu cabeza inquieta, tu voz rebelde
tu paso por el Diario Marka
Tu palabra no pronunciada
Pero no dudes, mi hermano,
No hay nada irreparable
Pronto, muy pronto
resolveremos cosas importantes
Qué hubiera sido de ti, camarada,
sino hubieras muerto
(delirante confesión de mea culpa)
Enero, 2008. Lima.

